viernes, 31 de diciembre de 2010

Cierre

Cierre, herradura perdida, clavo en la calle que se clava, ráfagas, garrafas: hoy arena y sudestadas de adentro y de afuera, por pasar sueños, boulevard y verano. Saberes, el olor de la piel, abismos del deseo, moribundo pasar por el recuerdo, hastío y aire esperado. El calor humano –una mierda- y la anhedonia, letras del más allá, el regreso fútil de todo, el irse desesperado de todo, la necesidad, los herejes, las motos, la nafta, paseos, lentitud y pozos de la calle, esquinas, alcohol, la máscara de la ciudad que de noche se cae, buscar y rebuscar, por dónde (no preguntar) y pensar.

martes, 21 de diciembre de 2010

Necesidad

Con la necesidad se puede jugar a veces, a que se ha escondido y mientras se cuenta en el tronco de un árbol, no se piensa en ella. Se olvida. Se cree. Pero la necesidad está luego llamando y jugando ella también desde la distancia en un monte cerrado y oscuro y entonces es un monstruo verdadero.
Para el relato de una crónica en mi intimidad: con la necesidad hoy no quiero jugar y sí me gustaría desaparecer por completo de este hueco, por un tiempo, por un rato. Que nadie me garantice poder desistir, que ninguna voz elija mi sueño.
Es el venir de otra-vez las sombras, lo que ya conozco hasta el hartazgo, hasta el olvido.

sábado, 18 de diciembre de 2010

La felicidad inminente

Te falta mucho, demasiado. Todavía no son suficientes las casualidades. Ves en el fondo de ojos que no te pertenecen un transcurrir pálido y sereno. Ves y no sentís, estás inmunizado, a pesar de todo, a la aspereza del deseo.
Te espera mucho, en cantidades tremendas. Te parece un engaño y que en un rato todo se acabará. Y eso es lo que te espera en cantidades tremendas.
No estás inmunizado ni mucho menos: en sueños podés tocar la corriente de los bordes azules que se perdió en tu memoria. Que de fotos azules es historia.

miércoles, 1 de diciembre de 2010

Ocultamientos

Me doy cuenta que no nombraba las cosas por temor a que se salieran afuera, pero ahora, que todo se salió afuera, que yo mismo estoy afuera, en una libertad espantosa y en un cuarto carcelario, tendría que nombrar las cosas sin temor a que se salieran afuera ¿qué afuera? únicamente bobo u obsesivo, como enfermedad que sin tratar fractura y muele las horas, pero ¿cuánto tiempo pasó? si no fuera porque todo está en su mismo lugar -todo menos yo- entonces diría: no pasó tiempo. Pero sí, no, ahora, (me acuerdo de golpe del poema medio frío, raya horizontal del dedo en el vidrio empañado de Junio) y todo porque así era una manera de decir: no pasó tiempo. Pero sí.
Entonces a ver si era solamente eso lo que pasaba: sigue siendo costoso nombrar las cosas ¿por qué? porque el tiempo pasó y no nombraba las cosas por temor a que se salieran afuera ¿y este afuera entonces, cómo es?
Es así, es al revés, como siempre: nombraba las cosas y no me doy cuenta, por temor a que se quedaran adentro.

maría medrano

maría ayudame: yo estuve clasificando las palabras que eran necesarias para una especie de olvido raro, inventé un río y unas cosas extrañas flotantes, pero no se las llevó, maría, las dejó o bien volvieron por arriba de nuevo y yo desprevenido entré en pánico y se me desmoronó la vida. maría, vos me parece que sabés o ya estuviste acá o es mentira y todo pero a mí en este momento me hace falta una mano, por ese asunto del olvido o el borrón y los vidrios. maría, yo sabía que existías pero todavía no estás. maría, no me entiendas y no me escuches, pero ayudame.

martes, 23 de noviembre de 2010

Recolector

Sumatoria de objetos del pánico, advenimiento; misterio de un silencio y de un ruido pasados por la madrugada. Acumulación, peso de los objetos llenos de aire entre los pequeños agujeros que componen todas las cosas: porosidad.
Guardan dentro lo que observa la noche: agua a la madrugada que invade y espanta.
Intimamente resguardar la seguridad en lo centrífugo del tiempo, porosidad de las cosas, asiento de la palabra. Ya no esperar.

Tarea

Profesión de decir que nada puede decirse, sin embargo sin absurdo, porque hay otra cosa que señalar, y es que el sueño no viene, el amor no viene, la muerte no viene, la alegría no viene, la soledad no viene, el viento no viene, el sol no viene, la madrugada no viene, la risa, el olvido, el temor no vienen, la saudade, el tiempo, el agua no vienen, no viene el olor, no viene el recuerdo, no viene la vida. No.

Mensajes

Se dicen mensajes pero son pérdidas del tiempo que así vivió y murió en su ley. Me advierten que no lea lo que dicen, que no diga lo que piensan: al azar digo que las cosas no están en su ley, ¿y cuál es su ley? No hay leyes, salvo el arroyo, menos pensar y solucionar, más existir y destruir. Me gustaría saber en qué recovecos del cielo van a dormir esta noche mis estrellas, me desinformo de ellas, y lo lamento.
Yo te dije que no sabíamos nada, y yo creo que sabemos todo, yo afirmé mucho más allá del contorno de lo que podía tocar y resulta que ahora es como si hubiera sido un sueño pésimo.
Esta noche quisiera algo no tan difícil.

Unidad Penal

Hoy les dije a ellos - pero no les mentí- que el deseo existe y que puede nombrarse, pero no puede matarse. Me miraron, me comprendieron más de lo que yo quise que me comprendieran. Me dejaron vivir ese momento suspendido entre el silencio y la pared. Bajaron luego la mirada y nombraron cosas que tengo guardadas en mi maletín, que quiero querer, que quiero conservar.
Ya de regreso, lamento haberme ido, lamento haberme quedado solo y de haberlos dejado solos, y también lamento que haya que decir estas cosas en silencio. Ya viene la hora de soñar que las manos acarician, que los ojos miran, que el cuerpo respira. Porque todo eso es de un ayer que pisotea el presente.
Hoy les dije que es una cárcel una hermosa manera de ver pasar los aviones, porque lo dijo él, que no existe, que no importa y que sin embargo quiere desear. Hoy le puse la cara a un fantoche gris, alegre y desgastado que quiere decir, quiere decirse, que hay algo más o algo menos que la soledad, que no quiere mentir y no quiere vivir de los afectos perdidos, que recuerda y que sueña que acaricia desde una celda que también es de verdad.

martes, 16 de noviembre de 2010

Sueños

Ya no te recuerdo con felicidad: noches y madrugadas a las que quise llamar para pedir el alivio de la palabra. Días y silencios que poblaban mis ojos. Y tu silencio indestructible que busca las grietas, invade los jardines, acecha en el amanecer.

lunes, 1 de noviembre de 2010

La Navegante

En su inocencia desplaza los dos costados del mar y vive, más acá y más allá del instante, obviedades que dice, obviedades que calla, pero presiente, observa y respira. La más grande y pequeña piedra, en la orilla de un río turbio, en silencio pero presente, destina siglos por una línea lejana y dice lo que no puede saberse.
Navegante, yo, perdido y sin saber, observé, memoricé y olvidé tus silencios, permanezco en la insidiosa siesta del verano por venir, deshojando árboles, sepultando arañas, cuidando nidos rotos. Una espera me obliga a subsistir. Navegante, vos me dirías, o me hubieras dicho en ese pasado brillante, cuando yo no sabía qué hacer con mis manos, que partiera, que cruzara un océano por dentro, que no desistiera. Navegante, yo comprendo que un destino no es un destino, no es así como las horas corren, no es así como los relojes imponen sus violencias.
Si no fuera por el correr de mi propia sangre, no podría yo, Navegante, decirte más que esto, o aquello, o todo lo que mi voz no puede no callar, que no puede no decir, que transita en el desvalijar una memoria tierna, deshecha, un instante que regresa, un recuerdo que permanece oculto tras las sábanas y que los olores deshilachan en la punta de los dedos.
Navegante: no quiero nombrarte, pero tu nombre asusta en la penumbra de este cuarto, tu órbita, tan alejada de mí ahora, me rehace en cosas que hasta la última hora invoca sin remedio.
Navegante: si el destino te pusiera cerca, en lo lejos que yo me he puesto, si el tiempo te rehiciera, en lo deshecho que yo he dejado, si cumpliera sus horas el regreso, si todo fuera para uno que yo no soy, si yo no hubiera sido el que nunca fuí, si comprender no tuviera a veces filos escondidos.
Navegante: en esta hora todo es silencio, salvo esa lechuza que solía alegrarnos, salvo este ruido de las calles que no es más mío, salvo mis manos que no pueden sino llamarte en vano.

miércoles, 27 de octubre de 2010

Turismo

Bosques de lo perfecto donde se puede recordar, de tal modo es la madrugada, alimenta pasajes tibios y desciende por lo lluvioso. Parcelas, terrenos que no se recorren y reverdecen en lo oscuro. Hoy o ayer, luego, insidioso pasar del peligro por los ojos: desear el sueño. Insensibilidades logradas a fuerza de horas, paseos por los altares del fuego, fotos, figuras, infiernos de lo cálido. Allá se cierne sobre las puertas una marca, escritos, ya no papeles, tintas que se desvanecen, permanecen. Oídos y sonidos del hoy, o ayer, luego, insidiosos escritos, éste, ése o aquél que acomodan piezas vacías donde el rayo de sol va por el vidrio roto hasta marcar suavemente el piso. Recorridos, paseos: designios marcados por otro no yo ni nadie pero perfectos.

Señales

En el horizonte verdoso se escapa sin pensar el sol, un día sucedió que nada impidió la insolación, que entonces los insectos regresaron en silencio a poblar un día mudo que inauguró una manera de girar absurda. A partir de ese día todo sin consuelo y por lo alto viajando los pensamientos. Una luz baja, lo antiguo que despierta por las noches a tomar su vaso de vino: siguen los sueños, potentes círculos de bordes amargos, amanece, tiene espejos y un viento. Imaginamos la blancura y son papeles, una pregunta o no querer nada. Pero luego, esperar. Anochece, presiona sobre la frescura una escondida brillantez. Oscurece, despegan los papeles, aumenta un silencio, perdura la inercia de todo lo borroso. Un mapa se extiende por sobre los techos y silencia el ladrido de los perros nocturnos. Crece la medianoche y ocupa el hueco del cielo frío. Manchas de estrellas. Cristales.

lunes, 25 de octubre de 2010

Habitus

Al salir la ruta se transforma: una curva menos, una curva más y el cuerpo tiende a resistirse. Hábitos traidores y calles y esquinas. Perversidad de lo otro, aquéllo y ésto que no habita en mí ni en ninguna parte. Un inmenso archivo de felicidades que estalla al atardecer: vuelo de papeles. Extrañeza de las luces apenas encienden, primavera fría. Un olor, una distancia, sabida, anticipada. Un silencio. Los techos, las paredes: hábitos y perfumes, rayas en la mesa de madera, colores y lápices que se van desgastando. Hábitos y promesas, destierros, olvido. Pero más y todavía menos que lo que es saber, que lo que es escuchar.

jueves, 21 de octubre de 2010

Impares

Si en estas explicaciones debería figurar el no todo posible pero es: error. Muy simple y menos allá que nadie nunca, más simple que todo lo tendido y agotado. Porque tener esperanza no es tan simple y porque muchas veces se siente fácil hasta lo incomprensible, defender un sonido turbio menos insensible que por buscar asidero rechazar incluso la paz. Mayores inventos esperan bajo los árboles y de noche la sombra es invertida para que uno no desee reemplazarse por otro sin querer, sin querer desear.
Buenos amaneceres que procuraron ensordecerme.

martes, 19 de octubre de 2010

Primera noche

Decirte no tiene sentido que el recuerdo no vive y que es dejar irse flotando un cadáver frío de enormes ojos, que no hay futuridad posible en nada que se le parezca. Si gritarte algo que yo no sé deletrear, si ahora, hilo que se tiende por los techos, mi voz no persiste, si los sonidos son los mismos de todas partes, si me imagino ahora tendido en un allá que no coincide con nada, si un olor no se puede más que recordar si tu silencio tuviese alas.
Habitar en esta parte es desvanecerse, es caer por el costado de cosas absurdas, exigiendo pensarse, deseando revivirse. Yo soy el mismo Mariano que nombra por las madrugadas cosas sin nombre, por querer ese aire, por nada, por equivocación. Y vos sos esto que la intuición nunca me dejó sin saber, que unas palabras, un nombre, más exactamente, raya con sus trazos por dentro un recipiente oscuro, que brilla en la lejanía que pasa como un avión, dejando una estela de vidrios blancos en mis manos. Quisiera despertarte, pero no es tu sueño sino mi invalidez, mi discapacidad, mi parecer. No hay tiempo que compense semejante abismo. Te llamo.

primera noche

no tiene sentido, en la oscuridad de la pieza escribir esto, yo ya lo sé: no me molestan los temores, sino más allá de todo, una cosa inexplicable: el ruido ajeno y persistente de las palabras, ensayo y error: comprender menos o más, luego, describir.

domingo, 10 de octubre de 2010

Tiempo

Vibrante en lo desierto, asistiendo a las veladas poeticas del inmenso, socavando días y trabajos, menospreciando, mal juicio del otrora vivo y ahora descendiente. Coincidiendo con preguntas, exactamente en lo cierto, otras veces desacertado, ahora descendiente. Sinnúmero de líneas a lo largo del día, planar y vibrante. Esperando la siesta.

sábado, 9 de octubre de 2010

Itinerario

Pasajero pero lento: aquietar, más lo sabihondo de no saber nada, menos la resta del agujerío pasante, desfiladero de quieteces, no tiene sabor. Ya viene, espina verde, invisible, ya quiero el todo de ayeres ínfimos pesadeces que se arrastran, atrás de todo y una hora especial en la que se juntan los amigos para callar y desaparecer. Antedicho, es una cosa anterior, es introducirse en la inminencia del estrago, sigo oyendo el tinnitus, que es del verano, de éste, ése y aquél, menos las fotos y las lentes que el comprender pausadamente. Es hora, es minuto, es segundo de levantarse a buscar el agua caliente.

jueves, 7 de octubre de 2010

Alegría

Ya está la socavada pasión del ayer, pero hoy sí que nada pierde las vueltas, menos olvido, que así se deshacen los pájaros para el atardecer. Saliendo de a poco por tu sinsaber, te anduve imitando, más y todavía por conocerse: velocidades variables. Qué claridad que asusta, menos olvido, oídos al cielo ennegrecido. Por esta noche me lo perdono, que ocurran otras así, sin interrupciones. Pájaros otra vez. Te menciono ese revolcón, honestidad porque así debería perder. Ausentate pero no más de siempre, que ahora están los mensajes flotando y registrando las horas y cuánto se alejan por más que yo se los impido. Menos olvido y fragante porvenir, sólo por hoy pero que se repita. Menos olvido.

viernes, 6 de agosto de 2010

Requisitos

Un olor, un saber de lo superficial de la piel, un recuerdo: necesario para vivir, lo despreciable por otros innombrables, lo intimamente sabido.
Me fue dado el conocer, me fueron ofrendados instantes de la Verdad, a un precio inconmensurable, pero todo por saber, todo por nada, hice de cuenta tantas cosas que extraño el pasado sin saber que esconde las piedras de lo que quiero, las arenas incontables del porvenir.
Repregunto las veces que no quiero: y esto? Un NO insaciable que me espera en la vuelta de aguja del reloj que siempre tuve, un seguir ahi indefinidamente.
Pero yo no soy indefinido, no sigo ahi para siempre y no puedo silenciar los enormes ruidos que el cuerpo me hace, las alertas de un decaer permanente, las señales del Error.
Me tengo que plegar, sin embargo, a una regla absurda, que no quiero o no puedo entender, que importa en tanto yo quiera, que me obliga y hasta me insulta con sus gestos torpes, con sus olvidos premeditados o descuidados, con sus traiciones predecibles.
Me tengo que plegar a mi propio no encontrar que sin descanso me expulsa afuera, que consume de a poco mis ojos.

miércoles, 4 de agosto de 2010

Muertos

Se me presenta tu figura silenciosa y alta en la madrugada, cuando yo no tengo manos, cuando se embravece el viento y no me permito los refugios. Se me impone una nada desaforada que escapa a mis ganas, se me deshacen los ruegos en lo callado.
Y echo mano de aquellos que bien muertos parecen callar todavia más si fuera posible que lo que calla tu figura, que trazan todos juntos una corriente helada donde puede saberse hasta el fondo que no me quedan fuerzas, que no me queda espacio y que una idea toma forma borrosa pero verdadera, que construyo cada segundo con pedazos, que escondo, que deshago en los ratos de violencia, que me engaño para no reventar por momentos, que deseo ver disolverse todo en la tontera de las horas, minutos y segundos.
Pero no hay caso: mi voz ya no mueve el aire, no modifica ninguna sustancia. No hace más que abandonarme a la suerte de otra cosa que desconozco, me expone a una angustia deshecha, a burlas y risas malignas que cada vez oigo más fuerte.
Y todo lo que lejano se calla transforma un intento de ruego en una fecha caída.

martes, 3 de agosto de 2010

Consuelo

De buscar en los pliegues de una noche las lineas heladas de tu ausencia, de enviar señales al agua turbia del silencio, de recordarte tal cual eras, tal cual era la verdad, imposible ahora, inexistente ahora y siempre, demoledoramente cierto que nada es cierto y que necesito una linea como esas que solias dibujar: un espiral hasta el centro y una recta que fuga hacia donde. Hacia lo otro que no reconozco, hacia mi recuerdo desflecado. Hacia un siempre muerto, hacia un invierno asqueroso, hacia una piedra helada en el fondo de un rio oscuro.
Si supieras todo, si supieras del fondo de mi inocencia y fuera posible quebrar el aire horrible que envenena mi cuerpo, si el castigo amainase.
Pero no: no es lo que marcan las horas y no hay horas que puedan ser detenidas. No hay debilidad posible, no hay dibujos en las paredes ya y no hay relojes que lluevan con tu voz.

Requiem

En esas calles dormito mi angustia: la ciudad donde esperaba escuchar tu voz de cerca sin ecos de lo abierto, donde nos confundimos en la oscuridad del conocernos, extranjeros ambos, perdidos los dos en lo de cada uno y sin embargo amigos del desear sin forma. Busco todavia de a ratos un rastro perdido de tu viajar por el aire, busco sin querer entender que todo va a la nada mal que le pese a mis deseos de hablarte, a mis deseos de encontrarte.
Hoy imagino esa plaza triangular y pequeña donde ponia mi mirada al pasar, que ningun sentido tenia, que no era donde alguna vez estuvimos y recopilo todos esos lugares, esquinas, veredas, arboles, que juntos entrelazados dan forma a un recuerdo doloroso, el de tu desaparicion, el de mi lentitud, el no importar nada que me arrastra, hoy, a un presente indescriptible, a una vigilia descontrolada, a una vida y a un persistir enfermo.
No quisiera hablar, pero sin embargo, que otro camino me queda a mi que fui engañado tal vez, que fui deshecho en explicaciones, que abri mis manos a lo sucio por nada, que espere en vano todo, que destine un tiempo que no era mio al olvido.
No quisiera hablar y sin embargo quisiera que me escuches, porque a veces brilla la luz de lo simple que antes era y ahora no es, la alegria de lo posible que ahora es imposible, la verdad que siembra tiempo que ahora parece mentira.
Yo ya no puedo decir yo, quiero desaparecer y me lo impide el existir, quiero envejecer y me lo prohibe tu silencio, quiero pedir ayuda y me hace callar la memoria.

martes, 22 de junio de 2010

Horas

Ya no es la madrugada: es el inclinarse de la tarde, es el irse del viento. A los que se fueron: si todo eso fuera verdad. El necesitar, el olvidar, el revivir. El confundir, el descansar, el ignorar. No el regresar, no el despertar.
A los que se fueron: si olvidarlos deshiciera los ojos, interrumpiera la siesta. Si olvidarlos convirtiera el aire en verano.
No es la madrugada sino el pasar emperrado de los minutos. Ajeno y mudo los destejo con los ojos cerrados.

martes, 4 de mayo de 2010

Ruido

Y tu voz? Seguirá callando y revolviendo en la oscuridad? Si callar no vale, si hablar no vale, si vivir no vale, entonces qué lógica aprieta el silencio del transcurrir, qué madrugadas encierran la cosa del pensar en nada, qué temores se van en pedazos flotando en la noche en el río en las cegueras en los olvidos en las memorias en las demoras en los filos en los ruidos en los autos en las alucinaciones.
Y tu amor? Seguirá hirviendo en el fondo del vaso? Si vivir no vale, si saber no sirve, si morir no mata, si doler no duele, si estar no es, si dormir no decide.

domingo, 2 de mayo de 2010

Lejana

Silencio que se abrió después del figurarse que todo era bueno. Silencio que se esparció en la madrugada. Se sabe todo sucio de imágenes, se busca en las paredes rotas, otro y más grande haber que el de la ida lejana.
Piedra del fondo del río, huyendo de las voces y de la luz, recodos todavía desconocidos, cómo atravesar el cielo sin abandonar el silencio.
Silencio que amaneció a oscuras, por las paredes rotas y las esquinas desiertas del barrio. Silencio que escucha el transcurrir de ésas imágenes ya sucias que gritan un tiempo de verdes voces.
Silencio que anuda en el cielo, abandonado silencio que habita una piedra del fondo del río.

viernes, 9 de abril de 2010

Conjuro urbano

Páseme todo por delante, alta y luminosa figura, deslícese todo por la ridícula pendiente del día, arruínese todo, muera la muerte, piérdase el mirar, incéndiense las horas.

Helechos

Helechos deshielan en las horas de la siesta, sin silencios, sabiendo que la sed los sufre, si supiera sentir las caricias de TUS ojos, solamente sabría insistir en seguirte y ya no recorrer con furia el ruido del amor.

Tarde

Sobre el río va una luz: cadenas de la infancia la atan a una memoria sucia de mañanas sin amanecer, ruidos y voces del eco en el pecho de los mayores, las tardes transcurridas en vano, agua que se escapa de las manos. Perfiles desconocidos que hablan, hasta los árboles hablan, sobre las fotos y los ruidos y voces del eco en el pecho de los mayores.
Pedazos de ruegos, muertos que miran en silencio la huella de un destino fervoroso y verde. Claridad, alegría, animales muertos.
Pozos posibles, frases sueltas, paredes, plantas. Un recuerdo para mi noche de la linterna. Un hermano que supiese hablar. Una mano amiga.
Pero el río no quiere venir hasta acá, las horas no van hacia donde siempre, la tarde se viene deslumbrada, las explicaciones llueven y se embarran, las manos no saben qué decir.

Paciente

Paciente sobre el filo de la siesta acuñar monedas y deshacer hilos. Paciente durante las lluvias, esperar el ruido, la sabiduría plena y el correr de las rocas. Asintiendo siempre, meditando y haciendo valer las horas sobre los días.
Alegría, deshecho trémulo, asco. Así una vez y otras de las desconocidas.
Insolación de las horas por venir, aspectos tristes de las esquinas desiertas, maldición de las calles y los mapas.
Paciente sobre el pensamiento acuñar monedas: es lo que reluce en la madrugada, un pensar futuro, un corte superficial que no esconde la sangre. Paciente durante las horas frías del silencio, agitar un pañuelo y cantar por todos la canción de las hojas secas.

domingo, 21 de marzo de 2010

Cuentas

Yo no tenía por qué arrastrarte a este trascenderme por dar a otros lo que a vos siempre te negué: sacrificios son sinsentidos en esta manera absurda de vivir. Yo no quería sobrevivirte y sin embargo puse en tu cuenta todo lo que dí: sacrificio, sinsentido, manera absurda de vivir.
O locura o traición, destino, persecución del propio amor.
Pero todo fue socavando muy tristemente tus delicadas raíces.
Ciego fui y es un destino también morir de hambre, perder el pensamiento y clavar los vidrios donde más hieren.
Yo no tenía por qué y ahora ya no tengo para quién. Pudiera retornar, pudiera deshacerme y lavar todas las heridas. Pudiera no pensar. Pudiera no saber.

sábado, 13 de marzo de 2010

Sent

Transformación, la llegada del cuarto de hora, la fisura inevitable. Pasado, frialdad del por venir, actualidad, la rueda, un mundo de amigos, costear la barranca, archivos, objetos vivos,

martes, 9 de marzo de 2010

Acto reflejo

Todo acto reflejo de esquivar retiene por unos segundos de este lado las cosas: me doy cuenta de todo antes durante y después de ya estar enceguecido y correr loco por la madrugada. Si así tiene que sobrevivir el recuerdo, ya no importan tanto los cómos y los porqués sino esto: una parte íntima de lo que digo, que se aísla y sorda a todo comprende todo. Pero el revés, el muerto, la madrugada no se sabe capaz de retenerla ni de retenerse. Ahí es donde encaja exactamente la pieza, la figura, donde la atraviesa el hilo.

jueves, 4 de marzo de 2010

Aclarame

Una expresión de deseo, una forma de buscarte en el desorden de los días. Un pedido, un momento de incertidumbre en la verdad. Buscate dentro de todo y aclarame si es verdad, si todavía quedan rastros del paso de esas horas en alguna parte de la ciudad.
Un ser apagado, una acumulación de madrugadas. Un espejo, unas caricias extrañas. Quisiera saber si así se puede seguir, si así se puede saber algo que no toque los recuerdos, que reviva lo olvidado, que se transforme en la alegría sabiente de lo viejo.

sábado, 20 de febrero de 2010

Descenso

Sin saber qué decir, pienso en lo que significa tratar de recordar: las horas son amigas, pero mienten acerca de los hechos, mienten acerca de los recuerdos, mienten acerca de la memoria.
Hoy el sutil contacto entre los dedos y la nada me dio impulso, hoy transcurrió nuevamente aguantando la respiración la vuelta al mundo, hoy saqué conclusiones de las de siempre, hoy no pude acordarme otra vez.
Querer dormir, querer apilar el cuerpo en otro montón de piedras, querer desprenderse de la memoria: hacerse mierda. El recurso de siempre en las horas nuevas, en las por venir.
Un agudo dolor me pasó por todo: anuncia algo. No tendría que tener resistencia, tendría que tener algo más o algo menos. Una cosa inacabable que me dejara dormir pudiendo soltarla. Una manera de decir que estoy esperando, un gesto que valga algo, una indiferencia mayor todavía, un vuelo de pájaro por sobre esas calles, una luz amarilla, vidrios, papeles, silencio.

sábado, 6 de febrero de 2010

La navegante

Una infancia salvaje cubre el sexo de tus flores y un olor extranjero anuncia tu cercanía: estás donde yo te encontré aquélla vez, navegando en un mar de deseos salados, mirando suavemente el horizonte.
Yo era un paciente de mi propia cama, y esperaba sin saber. Vos aproximaste tu barco a la costa y tuve que partir. Las olas siguen removiendo el tiempo y hemos estado en silencio. Yo no comprendí durante mucho tiempo la suave necesidad que te empujaba.
Lo inmenso del mar no me da resguardo pero yo tengo que permanecer. Las olas remueven el tiempo y tu mirada de navegante hace el silencio.
Yo, hecho en un río, no puedo comprender el mar.
Comprender todo es imposible.

Limbo

Si faltara algo por decirse, si faltara algo por hacerse: queda solamente ese espacio que mencionaste, más vivo que nunca, reconocido y visible, donde no se llega hablando ni de ninguna manera. Sólo al bajar la escalera parece acercarse, pero son los últimos segundos antes de que el momento se aleje y se abra de nuevo el silencio.
Me molesta ese espacio sin cerrar, me intranquiliza y me conmueve saber que estás en el borde del espejo, que ningún ángulo te puede mostrar otra vez.
Pero en la molesta cosa del saber no puede haber más que ignorancia y duda. En la rutina de las calles no existe otra cosa que el alejarse sin fondo. Y entre las personas no puede haber otra cosa que ese alejarse.

lunes, 25 de enero de 2010

Ritornelo

El regreso obsesivo de un cariño impune, de unos recuerdos asfixiantes, el ciclo de lo interminable siempre amenazante, la cosa perseguidora, las declaraciones absolutas de la nada, unas manos en punta, un mapa de la ciudad, una línea que atraviesa las calles y los mares, un sentimiento de claridad. Una alegría explosiva y devastadora, anticipadora de muertes de sed, odiada y amada, repetida y fugaz.
Frecuentemente lejos, un simulacro de olvido, un viaje cualquiera, un mensaje desesperante, un transcurrir de tiempo, una espera desaforada.
Lo que se extraña, lo que no se puede olvidar, lo suficientemente triste.
La sucesión de estaciones, de teléfonos, de escritos, de intuiciones, de sospechas.
Y regresa permanentemente, regresa y siembra con indiferencia: es un deber, un trabajo.

domingo, 24 de enero de 2010

El mago

Son las razones de una necesidad extrema, son los remedios amargos del olvido, son las madrugadas en la cuesta arriba del desamparo.
Son las horas y el vino, es el amor y la mentira, es el atardecer y la melancolía.
Son las confusiones y las tormentas, son las calles y las luces, son los pensamientos y el sueño.
Es la alegría inesperada, la soledad espantada, el río que corre, un pájaro amigo.
Es la caricia de una mujer, la mirada verdadera, el calor humano.
Es un verdor húmedo, es el murmullo de la costa, es un viejo jazz.
Es un libro, es una melodía, es un silencio.

jueves, 21 de enero de 2010

El extranjero

Si se cierne la noche sobre el viernes los ojos se le lastiman: es que está conectado con su tierra, en el confín del mar, donde su Noche lo trajo al mundo y lo echó a caminar.
Su tierra es un espacio de la noche, del trajinar de los días, del hierro, del aquelarre.
Por qué no olvidar lo triste, lo lejano de esa tierra, por qué no habitar lo perdido.
Y sí, en cambio, aguantar entre los dedos de los dioses el transcurrir del destino.
Y sí, en cambio, agitar una bandera, dormir, querer y saber.

martes, 5 de enero de 2010

Recomienzo

Horas así esperar para el oído dulce del pastor, acontecer de la tarde. Horas que mienten y las manos sin saber qué decir.
Horas y años, saudade, olvido.
Horas y el perfil invisible del recuerdo, horas, recomponer lo imposible, lo disuelto.
¿no es jugar de nuevo?

Dificultad inicial

En la entrada del recuerdo hay soledad.
En el túnel verde se anudan los deseos de recordar y de decir.
Que el recuerdo no tiene peso, que el recuerdo no tiene cuerpo.
En los aromas del encuentro hay soledad.
En las esquinas se deshacen las ganas de comprender y de no saber.
Que todo esta marcado por el aire, que yo no quiero perderlo.