Silencio que se abrió después del figurarse que todo era bueno. Silencio que se esparció en la madrugada. Se sabe todo sucio de imágenes, se busca en las paredes rotas, otro y más grande haber que el de la ida lejana.
Piedra del fondo del río, huyendo de las voces y de la luz, recodos todavía desconocidos, cómo atravesar el cielo sin abandonar el silencio.
Silencio que amaneció a oscuras, por las paredes rotas y las esquinas desiertas del barrio. Silencio que escucha el transcurrir de ésas imágenes ya sucias que gritan un tiempo de verdes voces.
Silencio que anuda en el cielo, abandonado silencio que habita una piedra del fondo del río.
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