miércoles, 27 de octubre de 2010

Turismo

Bosques de lo perfecto donde se puede recordar, de tal modo es la madrugada, alimenta pasajes tibios y desciende por lo lluvioso. Parcelas, terrenos que no se recorren y reverdecen en lo oscuro. Hoy o ayer, luego, insidioso pasar del peligro por los ojos: desear el sueño. Insensibilidades logradas a fuerza de horas, paseos por los altares del fuego, fotos, figuras, infiernos de lo cálido. Allá se cierne sobre las puertas una marca, escritos, ya no papeles, tintas que se desvanecen, permanecen. Oídos y sonidos del hoy, o ayer, luego, insidiosos escritos, éste, ése o aquél que acomodan piezas vacías donde el rayo de sol va por el vidrio roto hasta marcar suavemente el piso. Recorridos, paseos: designios marcados por otro no yo ni nadie pero perfectos.

Señales

En el horizonte verdoso se escapa sin pensar el sol, un día sucedió que nada impidió la insolación, que entonces los insectos regresaron en silencio a poblar un día mudo que inauguró una manera de girar absurda. A partir de ese día todo sin consuelo y por lo alto viajando los pensamientos. Una luz baja, lo antiguo que despierta por las noches a tomar su vaso de vino: siguen los sueños, potentes círculos de bordes amargos, amanece, tiene espejos y un viento. Imaginamos la blancura y son papeles, una pregunta o no querer nada. Pero luego, esperar. Anochece, presiona sobre la frescura una escondida brillantez. Oscurece, despegan los papeles, aumenta un silencio, perdura la inercia de todo lo borroso. Un mapa se extiende por sobre los techos y silencia el ladrido de los perros nocturnos. Crece la medianoche y ocupa el hueco del cielo frío. Manchas de estrellas. Cristales.

lunes, 25 de octubre de 2010

Habitus

Al salir la ruta se transforma: una curva menos, una curva más y el cuerpo tiende a resistirse. Hábitos traidores y calles y esquinas. Perversidad de lo otro, aquéllo y ésto que no habita en mí ni en ninguna parte. Un inmenso archivo de felicidades que estalla al atardecer: vuelo de papeles. Extrañeza de las luces apenas encienden, primavera fría. Un olor, una distancia, sabida, anticipada. Un silencio. Los techos, las paredes: hábitos y perfumes, rayas en la mesa de madera, colores y lápices que se van desgastando. Hábitos y promesas, destierros, olvido. Pero más y todavía menos que lo que es saber, que lo que es escuchar.

jueves, 21 de octubre de 2010

Impares

Si en estas explicaciones debería figurar el no todo posible pero es: error. Muy simple y menos allá que nadie nunca, más simple que todo lo tendido y agotado. Porque tener esperanza no es tan simple y porque muchas veces se siente fácil hasta lo incomprensible, defender un sonido turbio menos insensible que por buscar asidero rechazar incluso la paz. Mayores inventos esperan bajo los árboles y de noche la sombra es invertida para que uno no desee reemplazarse por otro sin querer, sin querer desear.
Buenos amaneceres que procuraron ensordecerme.

martes, 19 de octubre de 2010

Primera noche

Decirte no tiene sentido que el recuerdo no vive y que es dejar irse flotando un cadáver frío de enormes ojos, que no hay futuridad posible en nada que se le parezca. Si gritarte algo que yo no sé deletrear, si ahora, hilo que se tiende por los techos, mi voz no persiste, si los sonidos son los mismos de todas partes, si me imagino ahora tendido en un allá que no coincide con nada, si un olor no se puede más que recordar si tu silencio tuviese alas.
Habitar en esta parte es desvanecerse, es caer por el costado de cosas absurdas, exigiendo pensarse, deseando revivirse. Yo soy el mismo Mariano que nombra por las madrugadas cosas sin nombre, por querer ese aire, por nada, por equivocación. Y vos sos esto que la intuición nunca me dejó sin saber, que unas palabras, un nombre, más exactamente, raya con sus trazos por dentro un recipiente oscuro, que brilla en la lejanía que pasa como un avión, dejando una estela de vidrios blancos en mis manos. Quisiera despertarte, pero no es tu sueño sino mi invalidez, mi discapacidad, mi parecer. No hay tiempo que compense semejante abismo. Te llamo.

primera noche

no tiene sentido, en la oscuridad de la pieza escribir esto, yo ya lo sé: no me molestan los temores, sino más allá de todo, una cosa inexplicable: el ruido ajeno y persistente de las palabras, ensayo y error: comprender menos o más, luego, describir.

domingo, 10 de octubre de 2010

Tiempo

Vibrante en lo desierto, asistiendo a las veladas poeticas del inmenso, socavando días y trabajos, menospreciando, mal juicio del otrora vivo y ahora descendiente. Coincidiendo con preguntas, exactamente en lo cierto, otras veces desacertado, ahora descendiente. Sinnúmero de líneas a lo largo del día, planar y vibrante. Esperando la siesta.

sábado, 9 de octubre de 2010

Itinerario

Pasajero pero lento: aquietar, más lo sabihondo de no saber nada, menos la resta del agujerío pasante, desfiladero de quieteces, no tiene sabor. Ya viene, espina verde, invisible, ya quiero el todo de ayeres ínfimos pesadeces que se arrastran, atrás de todo y una hora especial en la que se juntan los amigos para callar y desaparecer. Antedicho, es una cosa anterior, es introducirse en la inminencia del estrago, sigo oyendo el tinnitus, que es del verano, de éste, ése y aquél, menos las fotos y las lentes que el comprender pausadamente. Es hora, es minuto, es segundo de levantarse a buscar el agua caliente.

jueves, 7 de octubre de 2010

Alegría

Ya está la socavada pasión del ayer, pero hoy sí que nada pierde las vueltas, menos olvido, que así se deshacen los pájaros para el atardecer. Saliendo de a poco por tu sinsaber, te anduve imitando, más y todavía por conocerse: velocidades variables. Qué claridad que asusta, menos olvido, oídos al cielo ennegrecido. Por esta noche me lo perdono, que ocurran otras así, sin interrupciones. Pájaros otra vez. Te menciono ese revolcón, honestidad porque así debería perder. Ausentate pero no más de siempre, que ahora están los mensajes flotando y registrando las horas y cuánto se alejan por más que yo se los impido. Menos olvido y fragante porvenir, sólo por hoy pero que se repita. Menos olvido.