Hecho a la medida del momento, un deshecho esperar en la desnudez, arrastre inconmensurable de las horas hacia arriba, parecer desconcertado, mirar desorientado.
De pie, hacia arriba, extender los momentos abrillantados, desdibujar los movimientos, extender, deshacer, esperar en la desnudez.
Explicar pacientemente al momento, en su medida, la insalvable precariedad del tiempo.
domingo, 20 de marzo de 2011
Intemperie
Fechas en las que parecen combinarse, alinearse el desamparo y la intemperie. Días en los que el mensaje es improbable, en los que las deudas son impagables.
Los límites a los que se llega por saber tan nítidamente el tenor de las horas venideras.
Fechas en las que se delira por dejar de saber tan nítidamente la condición de las cosas verdaderas. Días en los que se espera, en los que se desespera.
Los límites a los que se llega por saber tan nítidamente el tenor de las horas venideras.
Fechas en las que se delira por dejar de saber tan nítidamente la condición de las cosas verdaderas. Días en los que se espera, en los que se desespera.
jueves, 17 de marzo de 2011
0
1
La perspectiva cambia a lo lejos, hacia abajo
pasando el horizonte de la mesa. Suavemente
caída, deshecha en deslizamientos y suspiros
la curva de tu cadera se alza con algo de majestuoso
2
No es el juego, es el vértigo
de conocer tan suavemente
que con palabras voy a decir
lo que se sabe, lo que se espera.
3
Vas por lo riesgoso, por lo sabido
que yo conozco, que casi siempre deseo
pero que ahora sabe, mejor que yo
de tus condiciones, de mis alejamientos.
4
Planeo empeorar sin apuro
descanso confiado en las horas
por que ahora sé, ahora desciendo
por la clara noche de tu ausencia.
5
En lo inocente, en lo aburrido
en el juego del olvido
estás haciendo claramente trampas
estoy mostrando adrede mis cartas.
6
Duermo
imagino que nunca sueño tu palabra
me detengo siempre antes, siempre sabiendo
En la madrugada, ahora,
pasan pájaros en silencio.
7
Para cumplir tus breves deseos
me dejo estar, me dejo decir, me dejo hacer
para estar y haber, no esconder
me dejo mirar, me dejo hablar.
8
Se han transformado: viejas anécdotas,
dulce y espeso pasado,
Paseo íntimo por la claridad
de tu sueño espejado.
La perspectiva cambia a lo lejos, hacia abajo
pasando el horizonte de la mesa. Suavemente
caída, deshecha en deslizamientos y suspiros
la curva de tu cadera se alza con algo de majestuoso
2
No es el juego, es el vértigo
de conocer tan suavemente
que con palabras voy a decir
lo que se sabe, lo que se espera.
3
Vas por lo riesgoso, por lo sabido
que yo conozco, que casi siempre deseo
pero que ahora sabe, mejor que yo
de tus condiciones, de mis alejamientos.
4
Planeo empeorar sin apuro
descanso confiado en las horas
por que ahora sé, ahora desciendo
por la clara noche de tu ausencia.
5
En lo inocente, en lo aburrido
en el juego del olvido
estás haciendo claramente trampas
estoy mostrando adrede mis cartas.
6
Duermo
imagino que nunca sueño tu palabra
me detengo siempre antes, siempre sabiendo
En la madrugada, ahora,
pasan pájaros en silencio.
7
Para cumplir tus breves deseos
me dejo estar, me dejo decir, me dejo hacer
para estar y haber, no esconder
me dejo mirar, me dejo hablar.
8
Se han transformado: viejas anécdotas,
dulce y espeso pasado,
Paseo íntimo por la claridad
de tu sueño espejado.
lunes, 14 de marzo de 2011
Todavía más
Hoy sucede que se presenta el varón temprano y comenta: "qué tal está como para algo diferente de lo que se come desde hace como un año?" entonces todo ya es otra cosa. Dormí bien, o mejor, dormí mucho, ventajoso dormir, ventajoso escapar a encontrarse con esa belleza nocturna que sabe dar cariño como ninguna, aunque cuando quiere. Pero ahora se viene la tarde de nuevo y es preciso que desocupe todo el desorden, saque las cosas afuera, al frío que ya está instalado para colaborar, como siempre, con estos problemas.
("Llamame. Hablame. Mirame. Sonreíme. Tocame un poco. No sabés cuánto te lo voy a agradecer.")
("Llamame. Hablame. Mirame. Sonreíme. Tocame un poco. No sabés cuánto te lo voy a agradecer.")
miércoles, 9 de marzo de 2011
Brillos
Suelta por la madrugada te extendés perdida en giros: era tu esencia la que yo quería después de estos años de desoír pacientemente. Suelta por los espacios de mi mirada sos la pequeña desesperada que aprieta el lápiz contra la hoja en negro. Asisto yo, maestro de la nada y despierto sin ganas a tu amanecer de brillos en el cielo, de giros y despieces lentos. Asisto yo, simple, avieso, tendido a tu deseo, desplazado a las afueras de todo, a tu centellear, a tu sin nombre desear. Y todo claro así, comprendo la magnitud de tu espacio que, durante años de desoír pacientemente, no pude alcanzar.
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