El regreso obsesivo de un cariño impune, de unos recuerdos asfixiantes, el ciclo de lo interminable siempre amenazante, la cosa perseguidora, las declaraciones absolutas de la nada, unas manos en punta, un mapa de la ciudad, una línea que atraviesa las calles y los mares, un sentimiento de claridad. Una alegría explosiva y devastadora, anticipadora de muertes de sed, odiada y amada, repetida y fugaz.
Frecuentemente lejos, un simulacro de olvido, un viaje cualquiera, un mensaje desesperante, un transcurrir de tiempo, una espera desaforada.
Lo que se extraña, lo que no se puede olvidar, lo suficientemente triste.
La sucesión de estaciones, de teléfonos, de escritos, de intuiciones, de sospechas.
Y regresa permanentemente, regresa y siembra con indiferencia: es un deber, un trabajo.
lunes, 25 de enero de 2010
domingo, 24 de enero de 2010
El mago
Son las razones de una necesidad extrema, son los remedios amargos del olvido, son las madrugadas en la cuesta arriba del desamparo.
Son las horas y el vino, es el amor y la mentira, es el atardecer y la melancolía.
Son las confusiones y las tormentas, son las calles y las luces, son los pensamientos y el sueño.
Es la alegría inesperada, la soledad espantada, el río que corre, un pájaro amigo.
Es la caricia de una mujer, la mirada verdadera, el calor humano.
Es un verdor húmedo, es el murmullo de la costa, es un viejo jazz.
Es un libro, es una melodía, es un silencio.
Son las horas y el vino, es el amor y la mentira, es el atardecer y la melancolía.
Son las confusiones y las tormentas, son las calles y las luces, son los pensamientos y el sueño.
Es la alegría inesperada, la soledad espantada, el río que corre, un pájaro amigo.
Es la caricia de una mujer, la mirada verdadera, el calor humano.
Es un verdor húmedo, es el murmullo de la costa, es un viejo jazz.
Es un libro, es una melodía, es un silencio.
jueves, 21 de enero de 2010
El extranjero
Si se cierne la noche sobre el viernes los ojos se le lastiman: es que está conectado con su tierra, en el confín del mar, donde su Noche lo trajo al mundo y lo echó a caminar.
Su tierra es un espacio de la noche, del trajinar de los días, del hierro, del aquelarre.
Por qué no olvidar lo triste, lo lejano de esa tierra, por qué no habitar lo perdido.
Y sí, en cambio, aguantar entre los dedos de los dioses el transcurrir del destino.
Y sí, en cambio, agitar una bandera, dormir, querer y saber.
Su tierra es un espacio de la noche, del trajinar de los días, del hierro, del aquelarre.
Por qué no olvidar lo triste, lo lejano de esa tierra, por qué no habitar lo perdido.
Y sí, en cambio, aguantar entre los dedos de los dioses el transcurrir del destino.
Y sí, en cambio, agitar una bandera, dormir, querer y saber.
martes, 5 de enero de 2010
Recomienzo
Horas así esperar para el oído dulce del pastor, acontecer de la tarde. Horas que mienten y las manos sin saber qué decir.
Horas y años, saudade, olvido.
Horas y el perfil invisible del recuerdo, horas, recomponer lo imposible, lo disuelto.
¿no es jugar de nuevo?
Horas y años, saudade, olvido.
Horas y el perfil invisible del recuerdo, horas, recomponer lo imposible, lo disuelto.
¿no es jugar de nuevo?
Dificultad inicial
En la entrada del recuerdo hay soledad.
En el túnel verde se anudan los deseos de recordar y de decir.
Que el recuerdo no tiene peso, que el recuerdo no tiene cuerpo.
En los aromas del encuentro hay soledad.
En las esquinas se deshacen las ganas de comprender y de no saber.
Que todo esta marcado por el aire, que yo no quiero perderlo.
En el túnel verde se anudan los deseos de recordar y de decir.
Que el recuerdo no tiene peso, que el recuerdo no tiene cuerpo.
En los aromas del encuentro hay soledad.
En las esquinas se deshacen las ganas de comprender y de no saber.
Que todo esta marcado por el aire, que yo no quiero perderlo.
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