Si se cierne la noche sobre el viernes los ojos se le lastiman: es que está conectado con su tierra, en el confín del mar, donde su Noche lo trajo al mundo y lo echó a caminar.
Su tierra es un espacio de la noche, del trajinar de los días, del hierro, del aquelarre.
Por qué no olvidar lo triste, lo lejano de esa tierra, por qué no habitar lo perdido.
Y sí, en cambio, aguantar entre los dedos de los dioses el transcurrir del destino.
Y sí, en cambio, agitar una bandera, dormir, querer y saber.
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