lunes, 25 de enero de 2010

Ritornelo

El regreso obsesivo de un cariño impune, de unos recuerdos asfixiantes, el ciclo de lo interminable siempre amenazante, la cosa perseguidora, las declaraciones absolutas de la nada, unas manos en punta, un mapa de la ciudad, una línea que atraviesa las calles y los mares, un sentimiento de claridad. Una alegría explosiva y devastadora, anticipadora de muertes de sed, odiada y amada, repetida y fugaz.
Frecuentemente lejos, un simulacro de olvido, un viaje cualquiera, un mensaje desesperante, un transcurrir de tiempo, una espera desaforada.
Lo que se extraña, lo que no se puede olvidar, lo suficientemente triste.
La sucesión de estaciones, de teléfonos, de escritos, de intuiciones, de sospechas.
Y regresa permanentemente, regresa y siembra con indiferencia: es un deber, un trabajo.

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