Un olor, un saber de lo superficial de la piel, un recuerdo: necesario para vivir, lo despreciable por otros innombrables, lo intimamente sabido.
Me fue dado el conocer, me fueron ofrendados instantes de la Verdad, a un precio inconmensurable, pero todo por saber, todo por nada, hice de cuenta tantas cosas que extraño el pasado sin saber que esconde las piedras de lo que quiero, las arenas incontables del porvenir.
Repregunto las veces que no quiero: y esto? Un NO insaciable que me espera en la vuelta de aguja del reloj que siempre tuve, un seguir ahi indefinidamente.
Pero yo no soy indefinido, no sigo ahi para siempre y no puedo silenciar los enormes ruidos que el cuerpo me hace, las alertas de un decaer permanente, las señales del Error.
Me tengo que plegar, sin embargo, a una regla absurda, que no quiero o no puedo entender, que importa en tanto yo quiera, que me obliga y hasta me insulta con sus gestos torpes, con sus olvidos premeditados o descuidados, con sus traiciones predecibles.
Me tengo que plegar a mi propio no encontrar que sin descanso me expulsa afuera, que consume de a poco mis ojos.
viernes, 6 de agosto de 2010
miércoles, 4 de agosto de 2010
Muertos
Se me presenta tu figura silenciosa y alta en la madrugada, cuando yo no tengo manos, cuando se embravece el viento y no me permito los refugios. Se me impone una nada desaforada que escapa a mis ganas, se me deshacen los ruegos en lo callado.
Y echo mano de aquellos que bien muertos parecen callar todavia más si fuera posible que lo que calla tu figura, que trazan todos juntos una corriente helada donde puede saberse hasta el fondo que no me quedan fuerzas, que no me queda espacio y que una idea toma forma borrosa pero verdadera, que construyo cada segundo con pedazos, que escondo, que deshago en los ratos de violencia, que me engaño para no reventar por momentos, que deseo ver disolverse todo en la tontera de las horas, minutos y segundos.
Pero no hay caso: mi voz ya no mueve el aire, no modifica ninguna sustancia. No hace más que abandonarme a la suerte de otra cosa que desconozco, me expone a una angustia deshecha, a burlas y risas malignas que cada vez oigo más fuerte.
Y todo lo que lejano se calla transforma un intento de ruego en una fecha caída.
Y echo mano de aquellos que bien muertos parecen callar todavia más si fuera posible que lo que calla tu figura, que trazan todos juntos una corriente helada donde puede saberse hasta el fondo que no me quedan fuerzas, que no me queda espacio y que una idea toma forma borrosa pero verdadera, que construyo cada segundo con pedazos, que escondo, que deshago en los ratos de violencia, que me engaño para no reventar por momentos, que deseo ver disolverse todo en la tontera de las horas, minutos y segundos.
Pero no hay caso: mi voz ya no mueve el aire, no modifica ninguna sustancia. No hace más que abandonarme a la suerte de otra cosa que desconozco, me expone a una angustia deshecha, a burlas y risas malignas que cada vez oigo más fuerte.
Y todo lo que lejano se calla transforma un intento de ruego en una fecha caída.
martes, 3 de agosto de 2010
Consuelo
De buscar en los pliegues de una noche las lineas heladas de tu ausencia, de enviar señales al agua turbia del silencio, de recordarte tal cual eras, tal cual era la verdad, imposible ahora, inexistente ahora y siempre, demoledoramente cierto que nada es cierto y que necesito una linea como esas que solias dibujar: un espiral hasta el centro y una recta que fuga hacia donde. Hacia lo otro que no reconozco, hacia mi recuerdo desflecado. Hacia un siempre muerto, hacia un invierno asqueroso, hacia una piedra helada en el fondo de un rio oscuro.
Si supieras todo, si supieras del fondo de mi inocencia y fuera posible quebrar el aire horrible que envenena mi cuerpo, si el castigo amainase.
Pero no: no es lo que marcan las horas y no hay horas que puedan ser detenidas. No hay debilidad posible, no hay dibujos en las paredes ya y no hay relojes que lluevan con tu voz.
Si supieras todo, si supieras del fondo de mi inocencia y fuera posible quebrar el aire horrible que envenena mi cuerpo, si el castigo amainase.
Pero no: no es lo que marcan las horas y no hay horas que puedan ser detenidas. No hay debilidad posible, no hay dibujos en las paredes ya y no hay relojes que lluevan con tu voz.
Requiem
En esas calles dormito mi angustia: la ciudad donde esperaba escuchar tu voz de cerca sin ecos de lo abierto, donde nos confundimos en la oscuridad del conocernos, extranjeros ambos, perdidos los dos en lo de cada uno y sin embargo amigos del desear sin forma. Busco todavia de a ratos un rastro perdido de tu viajar por el aire, busco sin querer entender que todo va a la nada mal que le pese a mis deseos de hablarte, a mis deseos de encontrarte.
Hoy imagino esa plaza triangular y pequeña donde ponia mi mirada al pasar, que ningun sentido tenia, que no era donde alguna vez estuvimos y recopilo todos esos lugares, esquinas, veredas, arboles, que juntos entrelazados dan forma a un recuerdo doloroso, el de tu desaparicion, el de mi lentitud, el no importar nada que me arrastra, hoy, a un presente indescriptible, a una vigilia descontrolada, a una vida y a un persistir enfermo.
No quisiera hablar, pero sin embargo, que otro camino me queda a mi que fui engañado tal vez, que fui deshecho en explicaciones, que abri mis manos a lo sucio por nada, que espere en vano todo, que destine un tiempo que no era mio al olvido.
No quisiera hablar y sin embargo quisiera que me escuches, porque a veces brilla la luz de lo simple que antes era y ahora no es, la alegria de lo posible que ahora es imposible, la verdad que siembra tiempo que ahora parece mentira.
Yo ya no puedo decir yo, quiero desaparecer y me lo impide el existir, quiero envejecer y me lo prohibe tu silencio, quiero pedir ayuda y me hace callar la memoria.
Hoy imagino esa plaza triangular y pequeña donde ponia mi mirada al pasar, que ningun sentido tenia, que no era donde alguna vez estuvimos y recopilo todos esos lugares, esquinas, veredas, arboles, que juntos entrelazados dan forma a un recuerdo doloroso, el de tu desaparicion, el de mi lentitud, el no importar nada que me arrastra, hoy, a un presente indescriptible, a una vigilia descontrolada, a una vida y a un persistir enfermo.
No quisiera hablar, pero sin embargo, que otro camino me queda a mi que fui engañado tal vez, que fui deshecho en explicaciones, que abri mis manos a lo sucio por nada, que espere en vano todo, que destine un tiempo que no era mio al olvido.
No quisiera hablar y sin embargo quisiera que me escuches, porque a veces brilla la luz de lo simple que antes era y ahora no es, la alegria de lo posible que ahora es imposible, la verdad que siembra tiempo que ahora parece mentira.
Yo ya no puedo decir yo, quiero desaparecer y me lo impide el existir, quiero envejecer y me lo prohibe tu silencio, quiero pedir ayuda y me hace callar la memoria.
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