martes, 3 de agosto de 2010

Requiem

En esas calles dormito mi angustia: la ciudad donde esperaba escuchar tu voz de cerca sin ecos de lo abierto, donde nos confundimos en la oscuridad del conocernos, extranjeros ambos, perdidos los dos en lo de cada uno y sin embargo amigos del desear sin forma. Busco todavia de a ratos un rastro perdido de tu viajar por el aire, busco sin querer entender que todo va a la nada mal que le pese a mis deseos de hablarte, a mis deseos de encontrarte.
Hoy imagino esa plaza triangular y pequeña donde ponia mi mirada al pasar, que ningun sentido tenia, que no era donde alguna vez estuvimos y recopilo todos esos lugares, esquinas, veredas, arboles, que juntos entrelazados dan forma a un recuerdo doloroso, el de tu desaparicion, el de mi lentitud, el no importar nada que me arrastra, hoy, a un presente indescriptible, a una vigilia descontrolada, a una vida y a un persistir enfermo.
No quisiera hablar, pero sin embargo, que otro camino me queda a mi que fui engañado tal vez, que fui deshecho en explicaciones, que abri mis manos a lo sucio por nada, que espere en vano todo, que destine un tiempo que no era mio al olvido.
No quisiera hablar y sin embargo quisiera que me escuches, porque a veces brilla la luz de lo simple que antes era y ahora no es, la alegria de lo posible que ahora es imposible, la verdad que siembra tiempo que ahora parece mentira.
Yo ya no puedo decir yo, quiero desaparecer y me lo impide el existir, quiero envejecer y me lo prohibe tu silencio, quiero pedir ayuda y me hace callar la memoria.

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