Ya no es la madrugada: es el inclinarse de la tarde, es el irse del viento. A los que se fueron: si todo eso fuera verdad. El necesitar, el olvidar, el revivir. El confundir, el descansar, el ignorar. No el regresar, no el despertar.
A los que se fueron: si olvidarlos deshiciera los ojos, interrumpiera la siesta. Si olvidarlos convirtiera el aire en verano.
No es la madrugada sino el pasar emperrado de los minutos. Ajeno y mudo los destejo con los ojos cerrados.
No hay comentarios:
Publicar un comentario