miércoles, 27 de octubre de 2010
Señales
En el horizonte verdoso se escapa sin pensar el sol, un día sucedió que nada impidió la insolación, que entonces los insectos regresaron en silencio a poblar un día mudo que inauguró una manera de girar absurda. A partir de ese día todo sin consuelo y por lo alto viajando los pensamientos. Una luz baja, lo antiguo que despierta por las noches a tomar su vaso de vino: siguen los sueños, potentes círculos de bordes amargos, amanece, tiene espejos y un viento. Imaginamos la blancura y son papeles, una pregunta o no querer nada. Pero luego, esperar. Anochece, presiona sobre la frescura una escondida brillantez. Oscurece, despegan los papeles, aumenta un silencio, perdura la inercia de todo lo borroso. Un mapa se extiende por sobre los techos y silencia el ladrido de los perros nocturnos. Crece la medianoche y ocupa el hueco del cielo frío. Manchas de estrellas. Cristales.
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