si asirse de un hilo desconocido
hiciese todo insoportablemente
feliz y desolador.
Así estás, diciéndome
que no vendrás
en esta madrugada silenciosa
para que yo pueda saber
de lo feliz y desolador
que sobra que no puedo tocar
y todo para qué, me decís
sin mirarme, en los cuadros
de tu habitación fría.
No hay comentarios:
Publicar un comentario