Amanecer en el extranjero. Calle de casas altas y luces amarillas contra el cielo rojizo. Calor, o humedad por las ventanas. La descripción del ambiente produce rechazo. El recuerdo del ambiente produce miedo. Regalos, alegría rara y melancolía simultánea. Asomarse a la ventana produce vértigo. Pulsión de hacer cosas, de no permanecer sentado y quieto. Caminar o beber agua. Cambiar de silla. Abrir la heladera.
No amanece. Transcurre el tiempo igual. Valijas desordenadas y sin abrir. Luz afuera y luz adentro, lámpara velada y cortinas marrones. Adornos iluminados como si fuese noche. Pero afuera, luz de amanecer, inmutable y grisásea por momentos.
Conversación e imágenes del exterior. Lugares próximos a visitar y misteriosos. ¿Estará en el aire lo anómalo, lo severamente notable, lo enloquecedor que arrastra toda la escena? Pensamientos confusos, intentos de ordenar lo sobrecogedor que aparece de a ratos en la escena. Horarios. Trenes. Olvidado el camino de llegada.
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