miércoles, 19 de septiembre de 2007

Raconto

Han sido muchos años, muy a mi pesar, los que separaron lo acontecido que ya sabemos y que callamos y el ahora tan fresco que no sabemos y yo particularmente no callo. Sin embargo qué cercano todo, sobre todo por saberme yo tan claramente seguro de no haber estado ahí, por no creer ya en el pasado, por no creérmelo ni creer lo que me decís cuando te veo e inocentemente con una franqueza que no puedo tolerar, me decís cosas que no puedo creer por más que quiera, por más que me convenga. Admití en su momento la posibilidad de equivocarme, pero eso fue en el pasado y eso, como dije, ya no existe y que yo lo recuerde y que mi recuerdo coincida con el tuyo no es señal de nada, o por lo menos de nada relevante.

No es que desee ser especialmente olvidadizo. No es que desee olvidarme siquiera, porque yo no puedo porque mi memoria es espantosamente detallista y nada deja escapar, porque no quiero tampoco y porque sé perfectamente que mi vida solamente se puede aguantar en eso, en recordar lo que afirmo inexistente. Sin embargo, intento olvidar igual. Pero volviste a recordármelo, a recordarme que no hay esfuerzo suficiente contra eso, porque evidentemente estabas vos en la misma cosa sólo que la comprendías de manera diferente. Para vos era solamente una deuda, un dolor viejo y nostálgico que alguna vez no te dejó dormirte enseguida y que cada tanto debe haber regresado sin que vos lo quieras y eso, lógicamente, debe haberte molestado. Por lo tanto, al verme, es lógico que hayas tratado de contenerte, en vano, y al final me hayas hablado del pasado ése tan así malamente comprendido, para mí no definitivamente pero efectivamente sepultado o por lo menos silenciado. Para mí, en cambio no era lo mismo que para vos, digo ahora, tal vez sólo por querer diferenciarme, por seguir separando las aguas y evitar toda juntura toda cosa que me permita pensar en rarezas hipotéticas y abstractas como todo esto que estoy diciendo y que no puedo comprender más allá de dos o tres palabras contiguas. Busqué en ese entonces formas convencionales de pensar el pasado: resentimiento o corroboración de cosas pensadas. Con ambas pude o creo que pude formular y volverme, en el sentido de regresar, a mi estado de ahora, éste no tan insulso en el que por lo menos puedo hablar y no limitarme a pensar ocasionalmente en el pasado.

Sin embargo volviste, yo no puedo menos que deplorar eso, aunque sabía que de un momento a otro sucedería. Yo podría explicártelo, podría hablarte de esto. En otras circunstancias que no habrá, porque claramente sé y supongo o quiero suponer que sabrás que somos otros y a tal punto que ya es imposible saber si fuimos otros o qué somos ahora. Así, lo que diga será tan abstracto para los dos como si lo hubiese dicho un tercero, cosa no sólo probable sino en rigor verdadera, y así y todo decirlo con la sana intención de hablar al aire, como siempre sucedió, nada más que con diferentes convicciones. Antes, claro, creíamos que no era hablar al aire sino que era hablarnos. Ahora no hay dudas en reconocer eso como una inocente y querible fe, no menos cierta que su ausencia ahora y sin embargo y paradójicamente con el mismo resultado: hablábamos y hablamos ahora. Antes con fe y ahora sin fe. Algo sin embargo diferenciaba todo: era otro mundo y eran otros los que éramos nosotros y con todo lo que creíamos. No puedo afirmar esto ni tampoco puedo afirmar nada, excepto que adoro hacer conjeturas sobre cosas que no existen, fuera de toda explicación que pueda yo o puedas vos darle, incluso la más lógica que es el placer que pudiera encontrar yo en sufrir esta clase de pérdidas y ver cómo me recompongo sin lograr juntar mis pensamientos y mis nostalgias.

Me excusarás, sin embargo. No te lo estoy pidiendo: no te olvides de que no hablo para vos ni para mí, y ni siquiera sé si yo hablo o esto es algo que viene de lo recordado, es decir, de lo que no ha existido. Sólo que con todo, así, falso e inexistente, hay todavía cosas que decir. Siempre habrá y callar no me es posible. No hay más justificación que esa.

Me hallo en el momento en el cual toda explicación no es necesaria y a la vez sería tal vez vital. pero no estoy para dar explicaciones ni para exigirlas o siquiera pedirlas. Estoy para otras cosas menos mías, como por ejemplo para hablar o hablarte del pasado, por razones desconocidas y con una voz desconocida que sale de mí cuando yo no quiero hablar.

Algo he dicho ya fragmentariamente antes, más cerca de ese pasado que menciono constantemente y al sesgo. No es que lo esquive, ni que no quiera decir o explicitar cosas. Es simplemente que carece de importancia. Por lo tanto, hablar, o hablarte y sin que te enteres. Por esto a veces no duermo, no por decirte nada o por querer sacar algo de mí que sin duda ya estaba afuera desde hace tiempo, sino por no callar. Porque estar loco es similar a ésto, porque hay un tiempo ilimitado muy a mi pesar, que adoraría saber que es limitado y que puedo sentarme a esperar en silencio. Lo perverso del caso es que no es limitado, es ilimitado y eso ahora no puedo pensarlo de otra manera que como algo negativo y molesto. Porque el tiempo transcurre, sí, pero no transcurre para mí, por mi defecto de la memoria con la cual no puedo enfrentarme y no puedo resignarme. Digo memoria por decir algo, por describir esto que soy yo, que recuerdo cosas ínfimas, raras, alteradas y terriblemente convincentes. Como sueños. Porque convencen sin nada, sin siquiera recuerdos. Es la convicción pura de estar así o de otra manera en un momento que no podría diferenciar de ahora.

Pero ya no explicarte esto. Solamente proseguir. Hablar o hablarte de lo que fuimos de lo que haya sucedido o nos imagináramos que sucedería ahora o antes del pasado o futuro mismo, lo mismo da, porque ninguno de los dos existió ahí ni existirá mañana, claramente lo verás, creo, si simplemente te das cuenta de la verdad de la distancia, del misterio de la distancia diría yo. Pensándolo no, sino simplemente extendiendo al aire algo, brazo o palabra, para corroborarlo hasta tal vez mejor que yo. Olvidándome a mí mismo es que puedo reconocerme así desnudo y absurdo, ridículo y frágil caminando por tu memoria, obligado y sediento. Pero en tu memoria no hay nada de eso: hay otras cosas que yo ignoro o que sé perfectamente y que sin embargo no necesariamente son el harapiento de la sed caminando por un tiempo indefinido.

Lo material del tema no aporta nada. Si tocarse o acercarse o todavía menos, oírse o verse, demostraran algo, yo sería el último en creerlo por no decir directamente que no lo creerí a nunca. Esta disyuntiva no es fácil de sobrellevar. Sobre todo en las madrugadas que parecen contener la verdad de todo el asunto y no dejarla caer hasta que termine. Porque bien me gustaría creer o creerte todo y que no me importase darme cuenta de que es sólo eso, creer y nada más. Pero sin embargo no puedo, debo admitir que está fuera de mi alcance.

Me preguntarás, y yo mismo me pregunto, que qué hago con lo que deseo o con lo que siento. Es demás simple. No hago nada. Dejarlo estar ya es demasiado esfuerzo y yo particularmente ahora no tengo fuerzas, si es que alguna vez las tuve, como para además de todo, desear y sentir.

Sin embargo, podría intentar obligarme a confesar que todo lo que he dicho es meramente una excusa, una trampa para evitar mostrarme desesperado. Y es posible, porque estoy desesperado. A duras penas puedo contener mi cuerpo. Vos lo has visto, no es difícil darse cuenta que mi estado es exactamente ese y que la serenidad es un simulacro barato del cual no tengo que enorgullecerme sino, por el contrario, sentir tal vez algo de verguenza. Me siento víctima a veces de cosas que no quiero saber, de errores que no puedo admitir ni tolerar. Pero sé que no es así también, que simplemente son los recuerdos que fabrico los que hacen transformarse todo y mediante los cuales he descubierto ahora que la única forma de decir la verdad es esforzarse en mentir. Porque así funcionan las cosas, ninguna idea puede ser menos verdadera que ésta y sin embargo, con la paradoja todo termina cerrando perfectamente y cómodamente.

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