miércoles, 19 de septiembre de 2007

Mentirse

sobre mentirse a uno mismo hay mucho dicho. pero nada se sabe en realidad de eso que afecta los actos, que hace deambular por la ciudad ridículamente, que hace mentir y mentirse. nada se sabe y sin embargo, se hace como adrede, como sin querer a la vez, como si fuese un "hágase de cuenta" que todo lo redime, aun las peores ausencias. nada se sabe sobre el pensamiento obstinado y doloroso que hace estas cosas con este cuerpo. nada se sabe sobre sus verdades. y se miente entonces para poder suponer que esas verdades existen y poder encontrar un blanco en el continuo de mentira que es todo lo que en el fondo se ama. hágase de cuenta entonces
que todo es cierto, inclusive el mero hecho de tu existencia y de tu alejarte que nada se pierde intentando recordar los detalles que eran ciertos de tus bordes y marcas, de tu errar por las calles, de tu callar y entonces apropiarse de esa felicidad falsa y hermosa que contiene un amor
contiene unos papeles blancos y una luz entrando por el vidrio roto un verano ciego, una madrugada muerta, tazas limpias y un rumor de sábanas, de tren, de avenidas apropiarse de esto inocentemente, sólo para provocar el caerse a lo mismo de antes: el silencio.

No hay comentarios:

Publicar un comentario