lunes, 24 de septiembre de 2007

Análisis

Por dónde salen las cosas objetivas de la saudade que no comprendemos? así, raudamente, escapan a la retención, a uno mismo que retiene, que evita, escapa, huye, esconde. Por dónde vive uno que no sea la corriente del decir al aire los paseos y las felicidades huyentes (huyen? se esconden?)? Por donde van las líneas de visión de esos ojos atravesados en la noche? Huís? Te escondés?
Habría que ver o pensar todo desde una mesa segura, esquinada, semioculta. Habría que desarmar los horarios y los reencuentros previstos. Habría que ser más terminante y terminar. Habría que soportar, horas, minutos, segundos, hasta lo indeseado, por lo intransitado.
Sopesar las dudas, evaluar los equívocos, organizar los acontecimientos, despiezar los momentos en más pequeños, analizar los días, invocar al pasado.
Pero no pensar nunca.

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