Ahora, recién ahora veo que doblaste la esquina, como si te hubiese seguido yo por muchas cuadras con la mirada. Pero ahora doblaste. Ya no te veo. Ya puedo comenzar a pensar en otras cosas, como por ejemplo, en tu camino invisible, en planes obsesivos de reencuentro, en recordar los encuentros accidentales del pasado.
Pero todo ya bajo la mirada de lo invisible. Ya doblaste la esquina prevista, ya puedo pensar en mi propio caminar opuesto, en la distancia acrecentándose, en los accidentes de las veredas, en mi propio caminar, en otra cosa.
Reencontré en este instante una felicidad ficticia que te pertenece.
Reencontré en este instante el mismo silencio que me oprimía antes de pertenecerte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario