jueves, 20 de septiembre de 2007

Tarde

Una tarde como ésta podría yo ser inmensamente feliz y sin embargo, no puedo ni escribirlo.
Pasó, pasará todo excepto todo, excepto todo.
Me gusta.
Me gusta decir "me gusta" me recuerda a los momentos en que lo he pensado, a los momentos en que me ha gustado Felicidad de ésa clase, unida por un hilo tenue como el de la noche a los cuerpos y sin moverse sin vivir, sin nada más que el saberse solo.
A veces me pregunto si no intento castigarte por haberme hecho infeliz o por haber colaborado con la caída de mi felicidad. Pero inmediatamente te reivindico: me has regalado los momentos de felicidad que ahora se me antojan anteriores a vos y que equivocadamente o intencionalmente atribuyo a mí, sabiendo claramente que yo soy básicamente incapaz de ser feliz sin eso, sin esto
que es solamente dolor y que desearía inflingirte con todo el amor del que soy capaz.

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