viernes, 5 de octubre de 2007

Cíclico

No hay olvido, tampoco. Mezcla de sabores, antaño, ocaso, hoy, hasta los espejos recuerdan y no asistieron ni siquiera a la ceremonia del llegar. No hay olvido, para mal de las distancias y de los mares. Mezcla de olores y lugares: el reconocer en milímetros o el cero de la distancia, en el acercarse a un borde, el reconocer todo, con casi asombro y con una alegría nueva y conocida.O suponiendo que no haya más que olvidos, entonces, o conviniendo con todos en que hay algunos olvidos, todo se torna hermoso.
Para todo esto está tu voz permanente y extraña tendiéndose a través de las rutas y las calles y los campos.

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