Borró súbitamente el día: claridad falsa y perdida. Por eso estaba todo en su lugar, para declarar desde antes, siempre antes, que todo quiere despertar a la memoria dormida.
Despertate. Ahora es la mañana aquella que vuelve, contra toda imposibilidad, a traerte como un regalo, envuelto en la propia bruma, a ése para que lo llames y para que el deshacerse lento te comprenda.
Despertate más tarde, luego, con la claridad ésa, falsa y perdida, para perderte, pero esta vez en serio, en los recuentos, en las horas.
Vuelve el día. Claridad falsa y perdida. Miente y no puede morir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario