Lo es todo, excepto partes, excepto pedazos del tiempo arrancado a la fuerza a tus minutos esquivos, lo es todo excepto pensar, excepto decir que se piensa, pero ya no decido qué, ya no decido dónde: me limito a ver fluir lo que no se ha movido, lo que se ha ido.
Lo aseguro: no puedo.
Por esto de querer indicar dónde está. Por esto de vivir. Por esto de simular.
Malamente puedo yo asegurar nada.
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