Que se apaguen los recuerdos de tu risa, que las horas de felicidad estallen en trizas, que todo siga igual, que encuentres tu camino, Hermosa, que el aire te rodee y que viajes siempre por las flores con tu idioma suave, que cuenta historias de lo que perdimos para siempre.
Que tus manos pequeñas sigan apretando nuestras pobres vidas, Hermosa, que aunque no estés te podamos ver.
Hermosa del Sufrimiento y del Amor y de la Verdad: que cada uno de tus pocos minutos crezca y ocupe todo el hueco sin fondo de tu partida.
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