Por querer saber la naturaleza de esas marcas en lo diario, en lo que se piensa y no se ve, es que me agarro al recuerdo. Pero es una pregunta sin remedio, querer se reduce a eso, a esperar, a exigir al destino un poco de cariño, a tratar de no olvidar cómo son las cosas. De las muchas veces que hemos hablado de esto siempre conservé la sensación de desamparo que viene pegada a lo que no se pudo decir, a lo que no se pudo hacer.
Lo puedo simplificar y decir que si creyera en todo podría esperar en una esquina por el amor de la niñez, por el recuerdo triste de los que quería, por no saber qué hacer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario