martes, 1 de noviembre de 2011

Anatomía de un instante 4

No te guardo rencor, no te guardo nada: todo lo desechaste, todo lo arruinaste y pisoteaste. Yo no fui un héroe, no fui nadie, pero sí fui imprudente, sí fui consecuente con lo que creía: una fe que destrozaste, una vida que envenenaste de tu miedo. No puedo recriminártelo. No puedo agradecértelo.

No hay comentarios:

Publicar un comentario