No te guardo rencor, no te guardo nada: todo lo desechaste, todo lo arruinaste y pisoteaste. Yo no fui un héroe, no fui nadie, pero sí fui imprudente, sí fui consecuente con lo que creía: una fe que destrozaste, una vida que envenenaste de tu miedo. No puedo recriminártelo. No puedo agradecértelo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario