Y me falta tu mirada en este momento en que comprendo que mentías más que yo, que simulabas más que yo, que no comprendías, que no veías, que te equivocabas. Y me falta poder decirlo, por eso, entonces, escribirlo acá, para nadie, para absolutamente nadie, ese Nadie que es mi sombra, mi cuarto empequeñecido por todo lo que se fue, por todo lo que me quitaste sin piedad, sin remordimientos, sin consuelo.
Todo lo que me falta, todo lo que se transtorna en deseos desaforados y silenciosos, todo lo que anochece permanentemente a mi alrededor, todo lo que se transforma desde mi mirada, todo lo que no puedo tocar, todo lo que me ignora, me desprecia.
Pero está lo vivo permaneciendo acá, también, a mi lado, está el vacío que no me merecía, el olvido que no me merecía, la desolación que no me merecía.
Todos los esfuerzos, todos mis esfuerzos son para agradecer.
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