No hay mucho en la primera persona. Hoy, un resfrío, algo de fiebre, superficialidades que no cuentan para lo que realmente cuenta. De a ratos la nostalgia o a veces incluso tristeza que nombro como el paso de las horas.
Pero el detalle. El detalle que se vuelca hacia adentro, una caída libre hacia lo minúsculo. Es la fascinación. Cuando contás minuciosamente el estallido de los pensamientos, la inundación de imágenes y cosas, tan perfectamente, tan amorosamente ordenadas: inmensa.
Recuerdo, todo el tiempo, otros poemas.
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