Cuando era joven no creía en la memoria
es decir
sí creía.
Pero no en esta memoria
Terrible, implacable, devastadora
Que levanta la cabeza y no habla
señala imperceptiblemente.
Y yo, rápido, tembloroso, obedezco
encaro los anaqueles, extiendo la mano como si no fuera mía
tomo un papel, lo despliego y veo
lo que sabía que iba a ver.
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