Parece moverse pero está detenido en una explicación ciega, parece tranquilizarse, parece olvidarse y parece incluso, a veces, que se ríe. Parece no saber bien a qué atenerse -y no lo sabe, en realidad- pero se mueve como si supiera, como si ya supiera todo de antemano.
No sabe nada, ahora mismo, mientras siente el crecer de todo ese verdor interior, un anuncio de atardecer, de invierno en aproximación, de un renovarse enorme de las horas transcurridas a la sombra del frío, de la escasez minuciosa de todo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario