Los segundos desgarran el espacio entre las agujas, el sol arde sobre las nubes, el mediodía muerde los estómagos; vienen desde lo oscuro esos lugares donde las palabras son otras, han caído las máscaras y se puede sentir en los pies que la tierra no existe o es otra.
Yo soñando que te buscaba en la calle aun no puedo tolerar el recuerdo nuevo de lo nunca ocurrido, aun intento saber, todavía me dejo recordar tu suave presencia mientras duermo.
Hay luz sobre la calle vacía, hay silencio, reverberación del calor. Por la rendija de la ventana, la luz es un cuchillo que traza su corte blanco en el sueño. Por los párpados se cierra la memoria.
Tu silencio está todavía presente.
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